Boletín N°. 3702 En el mundo, cada día se pierden 20 mil hectáreas de bosques o el equivalente a 40 mil canchas de fútbol
  • Contrarrestar riesgo de corrupción con políticas eficaces y transparentes

 

  • Países ricos e industrializados deben asumir compromisos y costear acciones para mitigar efectos de calentamiento global

 

07-06-2014.- En la presentación de la “Iniciativa de Legislación Forestal de Globe”, congresistas se manifestaron por implementar políticas que de manera eficaz, justa y transparente hagan frente a la deforestación, que en el mundo atraviesa por una profunda crisis.

 

La presidenta de la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales, diputada Lourdes Adriana López Moreno (PVEM), expresó que esta iniciativa es clave, ya que la deforestación en el orbe pasó 13 a 16 millones de hectáreas perdidas al año, entre el 2000 y 2010.

 

Durante el penúltimo día de actividades de la Cumbre Mundial de Legisladores Globe, la también presidenta internacional de la “Iniciativa de Legislación Forestal de Globe” indicó que de los 4 mil millones de hectáreas de bosques que cubren alrededor del 30 por ciento de la superficie terrestre mundial, cada día se pierden 20 mil hectáreas o “lo equivalente aproximadamente a 40 mil canchas de fútbol”.

 

Los bosques, la actividad y los productos forestales, puntualizó, deben ocupar un lugar central en la transición hacia un mundo sostenible, y reconoció que muchos países enfrentan desafíos en la implementación de políticas sustentables con este fin.

 

Ante este escenario, resaltó, es vital involucrar a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial para lograr resultados no sólo en beneficio de los bosques, sino para las comunidades que ahí viven.

 

Con esta iniciativa, afirmó, ha quedado claro que sin la participación parlamentaria ningún plan de gobierno podrá detener la deforestación con éxito, pues los legisladores tienen una profunda influencia y juegan un papel clave en traducir los estándares mundiales en medidas nacionales.

 

López Moreno aseguró que los parlamentos juegan un papel clave en la emisión de leyes y la supervisión, es decir, en cómo los gobiernos implementan la legislación. Además, dijo, tienen competencias presupuestarias exclusivas.

 

Precisó que esta Iniciativa, creada en 2011, busca fortalecer las legislaciones nacionales y monitorear las políticas y leyes forestales en los países en desarrollo, con el objetivo de reducir la deforestación y degradación; promover el manejo forestal sustentable, y salvaguardar los derechos de las comunidades locales y de los pueblos indígenas.

 

Sostuvo que esta propuesta trabaja directamente con los legisladores para la mejor gobernanza forestal, la aplicación de la ley, el control financiero, la responsabilidad y coordinación política, al tiempo que facilita la participación multipartidista y multisectorial.

 

Los primeros cuatro países en unirse a esta iniciativa, precisó, fueron Brasil, República Democrática del Congo, Indonesia y México y, recientemente, Colombia, Perú, Filipinas y Ghana, donde los legisladores participan activamente en diálogos y foros.

 

De igual modo, precisó que con el apoyo de esta iniciativa, en 2012 el Congreso mexicano aprobó reformas innovadoras en materia de bosques y cambio climático, siendo uno de los primeros países en hacerlo; actualmente se trabaja en modificaciones para contar con un marco legal fortalecido.

 

A su vez, la directora de la Iniciativa de Legislación Forestal de Globe, Marlene Grundström, destacó que para la efectividad de este instrumento es crucial que las políticas se implementen de manera eficaz, justa y transparente, con el objeto de reducir el riesgo de corrupción en el manejo de los recursos otorgados a los países con disminución de emisiones por deforestación y degradación.

 

Resaltó que los legisladores desempeñan un papel clave en la supervisión de los flujos financieros, en aumentar la participación pública y la confianza para reducir las emisiones, así como en la construcción de reformas para diseñar mejores proyectos y programas.

 

De Canadá, Ian Gray resaltó que las emisiones de efecto invernadero provienen de la pérdida de bosques, a pesar de que millones de personas dependen de ellos. Además, expresó que los legisladores tienen la facultad de priorizarlos y formen parte del desarrollo sustentable, así como afrontar el cambio climático y la producción alimentaria.

 

Pidió a los congresistas tomar el control para que se dé un buen manejo forestal. “Se requiere voluntad política y apoyo parlamentario que apuntale los acuerdos, pues sólo así se asegura un beneficio y se evita que crezca la degradación”.

 

Buana Tshimanga, presidente de Globe en República del Congo, refirió que la conservación y gestión sostenible del capital natural es una preocupación constante del gobierno, sociedad civil y de parlamentarios en naciones que poseen gran riqueza forestal e hidrológica.

 

La República del Congo, detalló, ostenta un bosque tropical que representa el 45 por ciento del existente en África y una cuenca hidrográfica considerable. Ambos ecosistemas son los más abundantes e importantes en el mundo, junto a los que posee Brasil y, por igual, se encuentran en constante amenaza, advirtió.

 

Sostuvo que “los parlamentos deben sensibilizar a las partes interesadas para elaborar una política que establezca mecanismos para hacer el inventario de elementos renovables y no renovables del capital natural, así como identificar ecosistemas más indispensables, pensados para el bien de las naciones”.

 

En su turno, Marcio Macedo, de Globe Brasil, refirió que en las últimas décadas del siglo pasado, 45 por ciento de los bosques tropicales desaparecieron, principalmente de África, Asia, Oceanía y en América del Sur.

 

Brasil, en 30 años, deforestó en el Amazonas el equivalente al territorio de Francia, por lo que apenas queda el 7 por ciento de las selvas atlánticas que cubren el litoral brasileño, debido al efecto de la emisión de gases de efecto invernadero y el mal uso de suelo.

 

Aseguró que la meta de su país es reducir esa deforestación en un 80 por ciento, “algo que está por alcanzarse, pues la tala de árboles disminuyó un 47 por ciento, pasando de 20 mil kilómetros de bosques y selvas destruidas en 2004, a 5 mil kilómetros en 2011”.

 

Hizo un llamado a los países ricos e industrializados para asumir compromisos y costear acciones para mitigar los efectos del calentamiento global y ayudar a las naciones en vías de desarrollo a superar las economías basadas en la emisión de dióxido de carbono.

 

En tanto, Susan Yap, presidenta del Globe Filipinas, subrayó que se ha excluido a los pueblos forestales en la toma de decisiones, “algo contraproducente, ya que son actores clave y su omisión limita las políticas implementadas”.

 

Precisó que no basta tener buenas políticas si no se asegura su implementación exitosa, por lo que el parlamento filipino ha coincidido en buscar fuentes de financiamiento e institucionalizar programas como la “REDD+ (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de Bosques)”, a fin de asegurar su continuidad, dado los beneficios que ha arrojado al cuidado forestal.

 

Andi Timo Pangerang, congresista de Indonesia, expresó que la deforestación provoca hasta 20 por ciento de todas las emisiones de gas efecto invernadero, y recordó que los bosques proporcionan muchas ganancias: biodiversidad, combustibles, modos de vida, empleos, energía y beneficios medicinales. Asimismo, dos millones de personas dependen directamente de los bosques como fuente de alimento y combustible.

 

De Colombia, el parlamentario Alfredo Molina consideró que esta iniciativa, creada desde 2011, es un mecanismo fundamental para las naciones, y prueba de ello es que Colombia y Perú se adhirieron en 2013, y Ghana y Filipinas en este año; se espera que para el 2015 ya sean 15 países.

 

-- ooOoo --