Boletín N°. 1342 Presentan en San Lázaro el libro “Las Amorosas Más Bravas”
  • Texto retrata la vida de mujeres de la tercera edad en la Casa Xochiquetzal, que se dedicaron al sexoservicio

 

 

  • Estado debe garantizar atención a este grupo vulnerable, pide diputada Guerrero Aguilar

 

15-04-2016.- Como parte de las acciones para fomentar el hábito de la lectura en la población mexicana, se realizó, en la Cámara de Diputados la presentación del libro “Las Amorosas Más Bravas”, el cual retrata la vida de sexoservidoras de la tercera edad que viven en la Casa-Refugio Xochiquetzal, única en el mundo en su tipo.

 

En la biblioteca legislativa se dio a conocer esta obra de la periodista Celia Gómez Ramos y la fotógrafa Benedicte Desrus, en la cual se adentran en las historias de cada una de las 22 mujeres que, en algún momento de su vida, ejercieron “el oficio más viejo del mundo” y que hoy en día, por cuestiones de edad y al quedar en situación de calle, buscaron refugio en esta casa.

 

El texto muestra en sus páginas la situación por la que pasan estas mujeres, las causas que las llevaron a ejercer la prostitución, así como los actuales problemas y carencias que enfrentan por la falta de apoyo debido a la doble moral que hay en la sociedad y ser consideradas un estigma.

 

Manuel Vilchis García, director de Bibliotecas y Archivo, consideró que este libro es resultado de un verdadero periodismo de profundidad e investigación. “La obra artística y literaria aborda un pasaje de la vida cotidiana de cualquier ciudad de México, temática que permite a lector comprender la vida de muchas mujeres”.

 

Aseguró que ambas autoras hicieron una labor importante de acercamiento para poder entender y comunicar al mundo qué es lo que pasa una vez que estas mujeres alcanzan la tercera edad y no saben qué hacer. “Es la pregunta de: ¿Y después qué?”

 

Lamentó que estas mujeres han sido “invisibles” y rechazadas por la sociedad, e incluso por su misma familia; sin embargo encuentran abrigo en esta casa, ubicada en la Ciudad de México, “único refugio que da este servicio”.

 

Marbella, una de las habitantes de la Casa Xochiquetzal, pidió ser escuchadas por autoridades y sociedad, ya que a pesar de lo que se piensa, son personas con dignidad y derechos.

 

Benedicte Desrus relató que esta investigación la realizaron sin contar con recurso alguno, en el que invirtieron tiempo, pero siempre con mucho respeto a las mujeres de esa casa. “Decidimos hacer después un libro y ahí fue donde vino esa pregunta ¿Qué pasa con las trabajadoras sexuales cuando envejecen?”.

 

Resaltó que Casa Xochiquetzal es un proyecto de gran dignidad y que otorga paz a la vida de este grupo de mujeres. “Lo que fue muy claro es que no sólo iban a ser fotografías y una investigación periodística, sino que este libro sería una herramienta para ir mucho más allá”.

 

Destacó que este libro recibió un premio en España, que fue cedido al refugio, y será exhibido próximamente en Francia.

 

Celia Gómez Ramos señaló que este trabajo busca sumar voluntades y apoyos para “este hogar”, así como reconstruir el tejido social del que tanto se habla “pero a veces no se ve en acciones concretas”.

 

“Una casa así es un verdadero homenaje a la vejez y a la dignidad humana, un albergue que nos muestra que no estamos tan perdidos y que todavía podríamos tener futuro. Es una muestra de gran humanismo para otras naciones”.

 

Subrayó que parte de las ventas de este libro se destinarán al apoyo de esta casa y sus habitantes.

 

Jessica Vargas, directora de este refugio, pidió que la sociedad apoye a este albergue, porque afronta múltiples carencias para cubrir las necesidades propias de personas de la tercera edad, además de que arrastra una deuda por consumo de electricidad por 500 mil pesos.

 

Al concluir el evento, la diputada Fabiola Guerrero Aguilar, integrante de la Comisión de Atención a Grupos Vulnerables, entregó un reconocimiento a cada una de las autoras, así como a la directora de Casa Xochiquetzal, por su labor en esta causa.

 

Posteriormente, en entrevista la legisladora llamó a la sociedad a que “quite las etiquetas” a estas mujeres que en muchos casos son víctimas de la misma violencia que hay en el seno de los hogares.

 

“La actividad a las que estas mujeres se dedicaron toda una vida no es justificante para que ellas tengan ahora todas esas necesidades y que el gobierno no sea capaz de atenderlas, ni la sociedad capaz de sensibilizarnos”.

 

Pidió sumar esfuerzos para que, a través de mecanismos legales, se les otorguen apoyos, independientemente de la actividad que ellas realizaron, ya que ahora “son un grupo vulnerable por su edad y género”.

 

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