Boletín N°. 3877 Campañas fitosanitarias en el campo, sin resultados satisfactorios; continúan foros para modernizar el agro

 

  • Presupuesto insuficiente para cubrir las necesidades de inocuidad alimentaria
  • Bajan peligros microbiológicos y aumentan los físico-químicos por uso de plaguicidas no autorizados
  • Las plagas acaban con muchos más recursos que los incendios forestales
  • Actualmente 10 por ciento de los rebaños de cabras en el país tienen brucelosis; produce fiebre de malta en las personas

 

22-07-2014.- El presidente del Comité del Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria, diputado Marco Antonio González Valdez (PRI) afirmó que las campañas fitosanitarias no han logrado resultados satisfactorios, frente a la necesidad de producir más alimentos para la creciente población.

 

Al participar en los “Foros para la Transformación y Modernización del Campo”, con el tema Sanidad e Inocuidad Alimentaria, Vegetal, Animal, Acuícola y Forestal, el legislador remarcó que no hay una asignación del presupuesto que vaya de acuerdo a las necesidades de inocuidad agroalimentaria. “No debe ser una carga para los productos del campo, sino parte de la cultura de producción”, señaló.

 

Llamó a homologar los marcos jurídicos de inocuidad con los de otros países que los han modernizado, como es el caso de Estados Unidos. “Vemos la necesidad de revalorar los sistemas de verificación para poder obtener una sanidad más intensiva en el país”.

 

El director en jefe del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad, y Calidad Agroalimentaria (Senasica), Enrique Sánchez Cruz, destacó la importancia de la certificación de productos nacionales para su exportación e importación, con el objetivo de garantizar al consumidor su inocuidad. “México es el país número 14 en exportación de productos al mundo”, refirió.

 

“El día de hoy hay fila para la certificación de productos para su exportación como el caso de aguacate”; no obstante, agregó, existen productos como los cárnicos, los cuales sólo cuentan con un 57 por ciento de certificación.

 

Enseguida, José Alberto Barrera González, en representación de la Unión Nacional de Productores de Café de la Confederación Nacional Campesina (CNC), advirtió del severo decremento que ha sufrido este sector. “En los últimos 35 años, de 760 mil hectáreas de café que llegamos a tener, actualmente hay 700 mil”.

 

Además, dijo, durante los últimos tres ciclos de cosecha se ha reducido en promedio 370 kilogramos la producción por hectárea, lo que afecta de forma drástica al sector primario. “En su mejor época Chiapas tenía un rendimiento de 3.55 toneladas por hectárea, mientras que en la última cosecha obtuvo sólo 1.35 toneladas”.

 

El presidente ejecutivo de la Unión Nacional de Avicultores, Sergio Chávez González, subrayó que la Gripe Aviar es un grave problema que sigue presente en algunas zonas de México. En los últimos dos años derivó en el sacrificio de 26 millones de gallinas, tanto ponedoras como de engorda.

 

Eso provocó a la industria pérdidas por 15 mil millones e hizo que el consumidor pagara casi 18 mil millones de pesos más de su bolsillo para conseguir huevo y pollo. “México es el principal consumidor per cápita del mundo, con 22 kilos de huevo y 26 de pollo por habitante”, explicó.

 

El director general de Instituto Nacional de Investigación Pecuarias y oficial regional del Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), Carlos Arellano Sota, indicó que actualmente hay grave preocupación en la ciencia médica por el surgimiento de nuevas enfermedades. “Se debe estar alerta”, recomendó.

 

“Cualquier sistema para el control de riesgos sanitarios debe innovarse y modernizarse de forma constante. Debemos fortalecer la infraestructura para atender la sanidad animal y vegetal, así como mejorar la coordinación entre las diferentes instancias de gobierno encargadas de su atención”, apuntó.

 

Al hacer uso de la palabra, el director Ejecutivo de Programas Especiales de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), Aldo Heladio Verver y Vargas Duarte, refirió que uno de sus objetivos es que las sustancias tóxicas no generen una problemática de salud pública, por lo que se cuenta con un monitoreo de calidad microbiológica a nivel nacional, que cuenta con dos mil 500 verificadores para tener una amplia vigilancia y ejercer actos de autoridad si no se cumple con las normas y reglamentos establecidos.

 

Se busca reducir la contaminación microbiológica en alimentos, favoreciendo la prevención de infecciones e intoxicaciones alimentarias. El monitoreo sólo considera productos de alto riesgo; se toman muestras y se analiza en una red nacional de laboratorios controlada por la Cofepris, explicó.

 

Señaló que los peligros microbiológicos van a la baja, debido al monitoreo, pero se han incrementado los físico-químicos, con la utilización de plaguicidas no autorizados, que “están por encima de los límites permitidos y han aumentado los rechazos y alertas en mercados internacionales para productos mexicanos”.

 

En su oportunidad, David Quiroz Reygadas, de la Gerencia de Sanidad para el Control y Combate de Plagas y Enfermedades Forestales, afirmó que las plagas acaban con muchos más recursos que los incendios forestales, por lo que se debe reducir la incidencia de plagas y enfermedades, en los 68 millones de hectáreas de bosques y selvas que tiene el país, disminuirlas a nivel endémico y atenuar sus efectos económicos, ecológicos y sociales.

 

Agregó que es necesario modificar la Ley de Desarrollo Forestal Sustentable para contar con un sistema permanente de evaluación y alerta temprana.

 

Propuso trabajar con los propietarios y poseedores de esas extensiones, “porque si no son nuestros ojos será muy difícil abarcar todo este universo”; crear una base de datos que sirva de respaldo para cuestiones futuras en el marco del cambio climático; contar con un programa de monitoreo; incrementar acciones de prevención y control; mejorar las capacidades de prevención y capacitación, y actuar rápidamente desde que se identifique un riesgo hasta que se enfrente, así como aumentar la interacción con Semarnat y Profepa en la detección oportuna de especies invasoras y exóticas.

 

Del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), Ricardo Flores Castro, propuso implementar el Programa Nacional de Vacunación Caprino contra Brucelosis (Brucella melitensis), pues actualmente 10 por ciento de los rebaños que existen en México padecen esa enfermedad, al menos 40 mil cabras, lo cual genera pérdidas muy importantes con un gran impacto económico, y causa fiebre de malta en las personas.

 

Explicó que de acuerdo con datos de la dirección general de Epidemiología de la Secretaría de Salud, en 2012 había tres mil 417 nuevos casos registrados. Sin embargo, “con cada caso que se registra, hay 10 o más no registrados”, que no fueron diagnosticados como tales, se les dio antibiótico y las personas se fueron sin saber qué tenían y “son más de 30 mil personas infectadas al año, que permanecen así durante mucho tiempo. Hay mortalidad en humanos y por ello, la fiebre de malta es algo muy severo”.

 

Estimó que el costo de esta campaña en el primer año sería de 90 millones de pesos, lo cual permitirá controlar la enfermedad pero no erradicarla, pues para eso hay que interactuar con elementos como capacitación de productores de cabras.

 

En su participación, Erick Reyes Ramírez, de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, expuso diversas problemáticas que se presentan en la situación sanitaria y de inocuidad de las cadenas agroalimentarias en nuestro país. Resaltó dos puntos importantes: que los consumidores mexicanos deben obtener alimentos sanos e inocuos y que los productores nacionales (pequeños y medianos) tengan la oportunidad de llegar a mercados internacionales.

 

Destacó que existen medidas que regulan la sanidad, pero que no hay planeación, lo cual interfiere con los objetivos. Propuso la realización de una evaluación nacional de la movilidad, evitar expedición indiscriminada de certificados sanitarios y que el pago de los operadores no debe dejarse a los productores para evitar conflicto de intereses.

 

En su turno, Jaime Padilla Acero, de AgroBIO México, mencionó que la infraestructura y normatividad en México se presta para implementar la biotecnología y mejorar la producción agropecuaria. Indicó que el uso de tecnología en los cultivos arroja buenos resultados y añade características únicas a las producciones, tales como resistencia a virus, plagas y sequias.

 

Resaltó que desde hace años en México se usa la biotecnología para producir alimentos, pero que el marco regulatorio no ayuda a fomentar dichas prácticas, por lo que propuso dar un impulso especial dentro de las políticas públicas para acelerar la productividad.

 

El gerente de Servicios de Verificación y Evaluación de Sanidad Agroalimentaria (SERVESA), Gustavo Frías Treviño, planteó atender el marco jurídico para beneficiar la producción vegetal. Para el mejoramiento general de la sanidad e inocuidad, propuso supervisar el origen-destino de los productos, revisar los requisitos de normas ya establecidas para eliminar incongruencias y reducir situaciones de soborno.

 

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