Boletín N°. 1705 Retomar principios que precedieron a la actual Carta Magna, solucionaría problemáticas que enfrentamos: académicos de la UNAM

22-06-2016.- En el Seminario Internacional sobre las Fuentes Históricas de la Constitución de 1917, académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) enfatizaron sobre la conveniencia de retomar los principios de las Leyes Supremas que antecedieron y allanaron el camino a nuestra Carta Magna.

 

Lo anterior, con el afán de dar solución a las problemáticas que hoy en día enfrenta el país, coincidieron durante el evento celebrado en el Palacio Legislativo de San Lázaro.

 

Héctor Benito Juárez Mendoza y José Luis Camacho Vargas, catedráticos de la Facultad de Derecho, subrayaron que las Leyes de Reforma (1859-1863) forman parte relevante del perfil jurídico nacional; sin embargo, no siempre se reconoce su importancia para la transición política, económica y social, y para que la iglesia dejara de intervenir en asuntos de Estado.

 

De este último punto, Camacho Vargas consideró que la separación de ambas instituciones no ha sido fácil, de ahí la protesta de grupos religiosos ante la reciente iniciativa presidencial para permitir los matrimonios entre parejas del mismo sexo.

 

“Afortunadamente, es la representación nacional, el Poder Legislativo, diputados y senadores, quienes al final deciden; así como han podido decidir en la modificación a 700 artículos constitucionales a través de 230 decretos”, a lo largo de los años, sostuvo.

 

Juárez Mendoza agregó que la tradición jurídica de México no podría explicarse sin la destacada contribución secularizante de los liberales que impulsaron las Leyes de Reforma, cuyos efectos se extenderían hasta el proceso revolucionario de 1910 y en la Carta Magna del Constituyente de Querétaro.

 

Del Instituto de Investigaciones Jurídicas, Margarita Palomino Guerrero destacó el contenido del ordenamiento que precedió a la primera Constitución: el Estatuto Orgánico Provisional de la República Mexicana de 1856.

 

Éste, detalló, surgió como respuesta a los abusos del Estado durante la dictadura de Antonio López de Santa Anna, como la imposición de altos impuestos, represión a la prensa, enriquecimiento de funcionarios a costa del erario, y falta de respeto a varias garantías ciudadanas.

 

“Ahí se establecieron las formalidades que hoy en día, como sociedad, exigimos su cumplimiento. Podemos retomar muchas de sus figuras, pues podrían ser solución para las problemáticas que estamos enfrentando”, destacó.

 

Con el tema “El Plan de Guadalupe”, el académico de la UNAM, Emigdio Julián Becerra, dijo que este documento integra un baluarte medular para comprender el origen y estructuración del Congreso Constituyente que dio pie a la Constitución de 1917, al establecer una directriz política y jurídica para acceder al restablecimiento del orden social a través de nuestra ley fundamental.

 

El también profesor de la UNAM, Jorge Vargas Morgado, en el tema “La Constitución de 1836”, señaló que esta norma, también conocida como “Las siete leyes”, debe ser revalorada como un intento honesto de crear dispositivos de control constitucional. “Debemos reflexionar acerca de nuestros periodos históricos constitucionales para ejercitar y respetar la opinión de otros”, acotó.

 

El investigador y académico por la misma casa de estudios, Jesús Galván Muñoz, en el tema “Las reformas a la Constitución de 1857”, aseguró que ésta tuvo modificaciones importantes que hoy en día continúan vigentes: derecho al veto presidencial y el fuero constitucional de los altos funcionarios. Asimismo, incorporó los principios de las Leyes de Reforma, como el restablecimiento del Senado y la elección de diputados.

 

Con el tema “Reglamento provisional político del imperio mexicano”, el doctor Rafael Leyva Mendívil, precisó que algunos de los antecedentes que consagra este documento son principios de nuestra actual Carta Magna como libertad de expresión, adición de poderes, juicio de procedencia, desafuero y acción popular contra servidores públicos en la administración de justicia.

 

Al exponer el tema “La Constitución de Apatzingán de 1814”, el investigador José René Olivos Campos coincidió en que los principios, normas y valores que conforman el actual Estado constitucional son producto de la independencia, la libertad, la democracia y la justicia social prevista en el constitucionalismo actual.

 

Finalmente, con el tema “El proyecto del reglamento provisional político del Imperio mexicano de diciembre de 1822”, la profesora de la UNAM, Norka López Zamarripa, manifestó que a lo largo de la historia la Constitución ha sido más que un conjunto de leyes y normas. “Es una aspiración e ideal de la nación, ya que en ella es posible leer el proceso histórico de conformación y consolidación del Estado en las leyes fundamentales que la rigen”.

 

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